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Eusko Alkartasunaren gune ez ofiziala


Euskal Herria III. Milurtean

Documentos

EAren Orrialde ez-ofizialaren Prentsa Bulegoa

EUSKAL HERRIA III MILURTEAN -- EUSKAL HERRIA EN EL TERCER MILENIO


INTERVENCIÓN DE CARLOS GARAIKOETXEA -- Carlos Garaikoetxearen Hitzaldia

Acto de apertura del programa. Egitasmoaren hasera ekitaldia

Centro Cívico Europa. Vitoria-Gasteiz, 98-3-29

 

   Gure herri zahar hau milurte berri baten atarian dugu, honenbestez. Europako herririk zaharrenetakoa izanik, zaharrena ez esatearren, beste edozein herrik baino gehiago borrokatu behar du, herri moduan bizirik iraun ahal izateko. Bere kultura zaintzeko. Bere geroaren giltza eskuratzeko.

   Eta herri honek aurrera begira jarri nahi duen honetan, aldaketa azkarrez beteriko etorkizuna ikusten du. Eraldakuntza harrigarrien menpe dagoen mundua. Nola aurre egin? Bada, mundu berri horretara zabalduz, baina aldi berean kultura propioari, hau da, izate eta bizitza oldartzeko era zehatz bati, leial izanik.

   Nola erantzun hastear den milurte honetako erronkei? Nola aurrea hartu, era egokian behintzat, politika, ekonomia eta gizarte arloetan gertatuko diren aldaketa izugarriei? Nola segitu Euskal Herria, euskaldunon herria izaten, elkartasunezko mundu ireki batean? Nola egon aurrerakuntza ekonomiko eta sozialaren abangoardian? Nola kokatu aurrerakuntza teknologikoaren aintzindaritzan? Nola eman heziketari eta ikerketari, aipaturiko helburu horretara heldu nahi izatekotan bederen, eduki beharko luketen garrantzia? Nola babestu gure ingurugiroa abiada biziko garapen horretatik? Nola erantzun behar diogu, azken finean, berebiziko eragina duten hainbat eta hainbat arazori?. Gure Herrian bereziki errotua dagoen langabeziarena aipatuko dut, esaterako. Baina aipa nitzakeen hirugarren adinaren arazoak ere. Edo lanik gabeko gazteenak. Edota oraindik ere gizartean diskriminatua dagoen emakumearenak. Zein erakunde politikok bermatuko ligukete arazo hauentzako konponbiderik hoberena?

   Galdera hauei, eta beste askori ere, erantzun nahi die EAk, bere Euskal Herria III Milurtean izeneko egitasmoaren bitartez. Horretarako, hausnarketarako guneak (forumak) zabaldu nahi ditugu, Euskal Herriko geure egoitza guztietan, erronka hauen inguruko kezkarekin bat datozen EAkideek eta berdin berdin EAkide ez direnek ere, parte har dezaten. Gure Herria nolakoa nahi dugun zehaztea dugu helburu, bere historian sekulako garrantzia duten garaiok bizi ditugun honetan. Eta gaurko ekitaldi honek gure hurrengo Biltzar Nagusia izan baino lehen amaituko den hausnarketa horren abiapuntua izan nahi du, hain zuzen ere. Zuei guztiei, berriz, Euskal Herria III Milurtean egitasmo hau arrakasta bilaka dadin egingo duzuen ahaleginagatik, aldez aurretik, eskerrik asko.

   Gracias por vuestra presencia en este acto que quiere ser el punto de partida de un proyecto trascendental para EA: El proyecto que llamamos Euskal Herria en el III Milenio.

   Hace casi doce años irrumpimos en la vida política vasca con un proyecto nacional (siempre he preferido este término a la palabra nacionalista que se presta a múltiples manipulaciones), renovador, respetuoso con el pluralismo ideológico existente en nuestro Pueblo, contrario a viejos o nuevos dogmas generadores de intolerancias, sectarismos o visiones patrimonialistas del País, y defensor de un proceso de construcción nacional que ofreciera a los vascos no sólo la defensa de sus señas de identidad cultural, sino un modelo de sociedad en vanguardia del progreso económico y social, solidaria y capaz de desterrar todo asomo de violencia e intolerancia en su seno.

   En medio de la difícil aventura política que representa consolidar un partido político nuevo entre otras fuerzas tradicionales con implantación secular y poderosísimos recursos de toda índole, hemos procurado defender con coherencia, en todo lugar y circunstancia nuestra concepción de los derechos nacionales del Pueblo Vasco, las vías pacíficas y democráticas para su defensa, y la respuesta en clave progresista a los problemas que se planteaban en nuestra sociedad. Como los hechos valen más que todas las autodefiniciones, de esa trayectoria quedan testimonios en los diarios de sesiones de los Parlamentos en que hemos estado presentes, o en las actuaciones concretas en centenares de instituciones de todo el País a lo largo de estos años. Y probablemente, gracias a esa coherencia difícil de mantener en todos los escenarios, y a pesar de la enorme desigualdad de oportunidades al comparecer ante la opinión pública, hoy somos uno de los pocos partidos nacidos en época reciente que ha logrado consolidar un espacio político que ya es referencia insoslayable en la vida política vasca.

   EA pronto tendrá que replantear sus ideas, sus programas y sus cuadros dirigentes en un IV Congreso. Y si es siempre tal ocasión momento adecuado para una reflexión profunda sobre el proyecto de País que un partido ofrece a la sociedad a la que quiere servir, en este caso se da una circunstancia que invita especialmente a tal reflexión: Nuestro viejo Pueblo, uno de los viejos pueblos del mundo, afronta un nuevo Milenio en medio de enormes transformaciones políticas, económicas, sociales y, en suma, culturales.

   De ahí nuestra decisión de organizar un proceso de reflexión especial, un verdadero ejercicio de prospectiva ante los años que se avecinan, con el propósito de ofrecer a nuestra sociedad un proyecto de País capaz de afrontar los cambios acelerados que nos trae el III Milenio. EA como partido nacional vasco, no quiere limitarse a defender solamente el derecho a la autodeterminación y el autogobierno de la nación vasca como un fin en sí mismo: el poder político es una cuestión instrumental que cobra su sentido en tanto está encaminado a servir a una sociedad, dando a los problemas que ésta plantea las soluciones que le convienen. Y éste es nuestro propósito: Ni tenemos una concepción esencialista de la nación alejada de las preocupaciones reales de sus ciudadanos, ni nos resignamos a que el discurso político de los partidos en Euskadi siga empobrecido por reyertas monotemáticas, sin dar respuesta a los problemas que inciden en el presente y el futuro de los vascos. Por ejemplo:

Modelo Institucional e Integridad Territorial

   ¿Qué modelo institucional vamos a propugnar en el futuro para que este País funcione como tal y no despilfarre sus energías y recursos materiales con varios reinos de Taifas forales? Una respuesta seria y realista a esta pregunta nos debe animar a una reforma decidida del actual marco diseñado para la C.A.V. en la siempre controvertida Ley de Territorios Históricos, complementada en su interpretación disgregadora y provincialista por la aceptación que en su día se hizo de disposiciones como las contenidas en una Ley de Bases de Régimen Local que da carta blanca a la incursión de las instituciones provinciales en cualquier ámbito competencial, mientras los Ayuntamientos siguen viviendo en la indigencia y bajo el papel tutelar de las Diputaciones. Si las leyes tienen la misión elemental de funcionar bajo cualquier Gobierno, cualquiera que sea su color político, no es difícil imaginar qué resultados derivarían del actual cuadro institucional diseñado en la L.T.H. para la C.A.V., si en las diputaciones se instalaran gobiernos tan contradictorios como los que pueden derivar del actual abanico de fuerzas políticas. Si las tensiones y disfuncionalidades ya han sido moneda corriente bajo una misma dirección política cada vez que entraban en juego intereses contradictorios que sólo un arbitraje partidario ha podido conciliar, la crisis institucional resultaría inevitable y la propia disgregación provincialista constituirían un riesgo cierto si formaciones políticas antitéticas asumieran la defensa de esos intereses contradictorios en cada una de las instituciones.

   Urge pues rediseñar para un futuro próximo esa LTH que, por fin, casi todo el mundo admite que debe reformarse, junto con la regulación de un nuevo régimen municipal, atribuyendo de una vez por todas a los Ayuntamientos el nivel de autonomía, particularmente financiera, que les corresponde.

   Pero un partido nacional vasco, que proclama su especial sensibilidad ante la unidad política de toda Euskalherria para garantizar la pervivencia de una comunidad natural y su cultura e intereses comunes, tiene que afrontar también con realismo el camino para alcanzar una convergencia de sus diferentes comunidades político-administrativas que resulte viable por vías democráticas y racionales.

   Si la unidad política de la actual C.A.V. es ya una realidad expresada en las propias leyes y decidida por voluntad popular, no resulta menos cierto que Navarra e Iparralde constituyen hoy realidades políticas diferentes que requieren, también, un tratamiento acorde con su realidad.

   Deberemos procurar el logro de un "Acuerdo Vascongado-Navarro" , capaz de cohonestar posturas enfrentadas hoy en Navarra con rasgos de auténtica visceralidad, asumiendo, tanto las innegables afinidades de Navarra, la Vasconia Histórica, con la actual C.A.V, como la trayectoria histórica y política que ha generado ese sentimiento específico de la "navarridad" . Para ello deberemos realizar una reflexión profunda sobre los caminos que permitan concebir una fórmula "cuasi-confederal" que pueda albergar los sentimientos de la mayoría de los navarros.

   Iparralde constituye otra realidad, si cabe, más compleja; aquí resultará necesario el estudio de los recursos más eficaces para acentuar una unidad sociológica cada vez más estrecha, entre Iparralde y Hegoalde, empeño hoy facilitado por la superación de las fronteras; de forma que la conciencia de pertenencia a una misma comunidad natural allane el camino hacia la unidad política. La intensificación de lazos económicos, inversiones, intercambios culturales y medios de comunicación, junto con la creación de una estructura político-administrativa propia en Iparralde, forman parte del camino a recorrer para hacer realidad esa unidad irrenunciable para cualquier abertzale.

Reivindicación nacional y democracia

   Nuestras ideas y aspiraciones, en tanto que miembros de un partido nacional vasco, pasan por esa aspiración a la integridad territorial de Euskalherria y la creación de un estado vasco. Esta no es una idea anacrónica, como algunos pretenden. Cuando vivimos en una época en la que durante los diez últimos lustros se ha pasado de la existencia de 62 estados a la de 193 nuevos entes soberanos de los cuales, por cierto, 58 tienen menos de 5 millones de habitantes y 87 menos de 5 millones, la aspiración a ser una nación europea con la misma voz, pongo por caso, que Eslovenia, podría calificarse de todo menos de anacrónica. Especialmente cuando "estado" ya no equivale a autarquía económica, ni aislamiento político, y nuestras reglas de intercambio comercial habrían de ser una mera secuencia de lo que ya estamos manteniendo hoy. Cuando, respaldando nuestra convicción, la obra de especialistas tan solventes como Ohmae, Sholare, Alesina y otros señalan que este momento del mundo es el de los pequeños estados, comunidades naturales, ejemplo de dinamismo y pujanza en una economía globalizada.

   Nosotros defendemos, pues que es mejor para los vascos que las decisiones que afectan a la vida de los vascos se tomen libre y democráticamente por los propios vascos. No para que los vascos sean de una manera concreta (según nuestros designios nacionalistas, dicen los críticos del nacionalismo vasco), sino para que sean lo que quieran ser los vascos. Nosotros no negamos el derecho a pensar de otra forma, por ejemplo, la de los que prefieren que las decisiones que nos afectan sigan adoptándose en Madrid. Pero no podemos aceptar que tales ideas se impongan contra la voluntad de la mayoría de nuestro Pueblo. Quien pretenda hacerlo, negando que el límite de nuestras aspiraciones está en la voluntad libre y democrática de nuestro Pueblo, no puede pretender que aceptemos su actitud como plenamente democrática.

   En la reciente reunión de la Mesa de Ajuria-Enea, al discutir la propuesta de Ardanza, yo señalé que en ella había cosas que también para nosotros resultaban difícilmente aceptables. Por ejemplo, la afirmación de que hoy no partimos de un "supuesto déficit democrático" . Para nosotros ese déficit existe. Y existe por muy diversas razones. Desde la que acabo de señalar, al afirmar que la voluntad de la mayoría de los vascos no tiene garantías de ser respetada, hasta la que deriva, por ejemplo, de la escandalosa manipulación de los medios de comunicación públicos por parte de quienes ostentan el poder, que en una sociedad mediática como la actual trucan así las reglas del juego democrático.

   A pesar de ello aceptamos ese juego democrático imperfecto, como aceptamos en Ajuria-Enea un Plan de Paz que partía de la falsa constatación de la no existencia de un déficit democrático, plan que, por supuesto, no coincidía con nuestras propias convicciones al proponer la aceptación de hecho del statu quo político actual, o el no reconocimiento previo del derecho de autodeterminación.

   Pero todo hay que decirlo, hoy la intransigencia no es sólo patrimonio de quienes recurren al procedimiento cruento de las armas. La intransigencia escasamente democrática es patrimonio también de quienes llamándose constantemente demócratas, exigen renuncias a los demás, aunque sean mayoría, y desde la minoría vetan el recurso a la voluntad de los representantes vascos para decidir el futuro de nuestro Pueblo y su propio plan de paz y reconciliación.

   En este período de reflexión EA deberá plantearse seriamente que tipo de relaciones y plataformas pretendidamente democráticas puede seguir manteniendo con quienes se niegan a aceptar la expresión de voluntad libre y democrática de nuestro Pueblo y hasta se permiten exigirnos que renunciemos a tal expresión, pretextando que con ello damos alas a los violentos porque también ellos reivindican la autodeterminación de Euskadi.

   Parafraseando a Helder Camara, rechazaremos siempre la violencia roja de quienes derraman sangre humana para conseguir sus fines políticos. Pero tampoco aceptaremos la violencia blanca de quienes recurran a la fuerza del Estado para rechazar el recurso a la expresión de voluntad democrática del Pueblo Vasco para decidir libremente su futuro. Respeto al pluralismo significa aceptación de la diversidad de ideas existentes en una sociedad, pero su única interpretación correcta implicará siempre el respeto a la voluntad de la mayoría y no al recurso a consensos imposibles para imponer, de hecho, la ley de las minorías prevaliéndose de la fuerza del Estado.

La sociedad vasca del III Milenio

   Si desde la perspectiva de EA las claves políticas de nuestro futuro a grandes rasgos son las señaladas, justo es añadir que el futuro de un pueblo no depende sólo de sus instituciones políticas y de un liderazgo también imprescindible. (Por cierto, tan preocupante puede ser un liderazgo sin instituciones como el ejemplo extremo de un Suharto perpetuado en su personal forma de dirigir el estado, como las instituciones sin liderazgo que conducen a burocracias asfixiantes y a la propia pérdida de confianza en las instituciones, como puede llegar a ser el caso de Europa.)

   De poco nos serviría la consecución de un marco político como el que reivindicamos si no acertamos a dar con las claves del futuro para construir una sociedad vasca capaz de abrirse camino en un mundo interrelacionado que exige espacios económicos competitivos; que a su vez, requieren ser punta de lanza en la tecnología; lo cual implica formación e investigación. Pero todo ello, claro está, sin olvidar que solidaridad y cohesión social implican no dejar atrás de forma permanente al que se queda rezagado, algo que sucedería casi con seguridad si se contemplaran exclusivamente los requerimientos del sistema económico global, que no siempre se pueden cohonestar con las necesidades sociales concretas de cada lugar... De igual modo, la persecución a ultranza de un espacio competitivo no puede redundar en la agresión al medio ambiente.

   He aquí, pues, algunos de los capítulos sobre los que deberemos también centrar nuestra reflexión:

Espacio económico competitivo, ciencia y tecnología, formación, investigación, medio ambiente, solidaridad y cohesión social y dentro de este trascendental capítulo para un partido que se reclama progresista, aspectos tan importantes como el paro estructural que aqueja a nuestra sociedad y que exige medidas extraordinarias; la atención especial que merecen los integrantes de una tercera y cuarta edad en número creciente y tantas veces envueltos en un ambiente cada vez más deshumanizado y carente del respeto y el calor familiar tradicional; los sectores marginados y las bolsas de pobreza como contrapunto de una sociedad en progreso económico. Y para no hacer aquí una relación exhaustiva del temario al que se referirá nuestro Vicesecretario General, asuntos de tanta trascendencia, auténticas asignaturas pendientes de nuestra sociedad, como el de una solución digna al problema de la vivienda.

   Permitidme una breve referencia a alguno de estos desafíos para los que EA quiere elaborar propuestas concretas en los próximos meses tras un debate a todos los niveles locales y regionales, en el que deseamos que tomen parte gentes que no tienen por qué estar comprometidas con nuestro partido político, pero que en cualquiera de estas materias pueden aportar una visión solvente y moderna de los problemas. Que nos ayuden a dar una respuesta también moderna y de progreso a los grandes retos del futuro.

Espacio económico competitivo y tecnología

   En un sistema económico como el actual, globalmente competitivo, la ciencia y la tecnología son factores claves para un desarrollo económico que nos sitúe en condiciones también competitivas. El propio crecimiento económico de Europa en su conjunto va a depender decisivamente del grado con que la innovación se instale en el sector industrial y de servicios.

   Si Alemania y Japón se preocupan de no ser ya países adelantados tecnológicamente, huelga señalar el esfuerzo fundamental que nosotros deberemos desarrollar en el campo de la educación y la investigación.

   Nuestra acción política deberá estar impregnada de la preocupación por el largo plazo, la calidad, la creatividad y la innovación. Y al planificar la creación de centros tecnológicos deberemos tener muy presente que la investigación y el desarrollo constituyen un oficio para el que hay que contar con aptitudes y formación específica.

   Será necesario, en fin, adoptar medidas que faciliten el contacto imprescindible entre científicos, innovadores y empresarios.

Formación

   Encarar, pues, los retos del III Milenio supone hacer frente a exigencias muy especiales en materia de formación, en la adecuación de nuestro País a los que se ha dado en llamar  "La Sociedad del Conocimiento" .

   Construir un sistema educativo propio, universitario y no universitario, que responda a tal reto implica:

       -Contribuir a la integración social, a la superación de las desigualdades de origen de los alumnos y, por tanto, a una sociedad más justa e igualitaria. La educación es por ello, muy en especial, un elemento esencial para la cohesión y el progreso social y bueno es recordar que todavía estamos alejados del nivel de recursos, en términos de porcentaje del PIB, que dedican a la enseñanza los países de nuestro propio entorno.

        -Hay que garantizar, por otra parte, la preparación para actividades y empleos que hoy son todavía inimaginables. Es decir, hay que procurar una base formativa que permita un nuevo concepto, " el concepto de la educación durante toda la vida", como respuesta al cambio permanente.

       -La formación profesional tiene y tendrá una importancia vital. Por eso, construir un sistema de formación tecnológicamente actualizado, estrechamente interrelacionado con las empresas y el mundo productivo, flexible y con capacidad de adaptación es un reto y una apuesta ineludible.

   La Universidad es el vértice del sistema formativo y más allá de todo reduccionismo, es también elemento fundamental en el Sistema Vasco de Ciencia y Tecnología. Pensar, enseñar e investigar son las tres funciones básicas de la institución universitaria. Compaginarlas con criterios de calidad y en un entorno globalizado son los retos a los que se enfrenta aquélla.

   La tensión entre el número y la calidad domina el debate universitario de los países avanzados. La estructura actual de las sociedades modernas exige una educación masiva. Por ello, la financiación adecuada de los estudios universitarios es una exigencia del progreso económico y social.

   Robert Reich en su libro "El trabajo de las naciones" señala con cierta razón que en la economía globalizada actual lo único que es nacional es la calidad de las gentes. La calidad de sus gentes y unas adecuadas infraestructuras son elementos decisivos para convertir a una nación en atractiva dentro de la economía mundial. El  "Memorandum sobre la Enseñanza Superior" de la Unión Europea insiste en que  "el mercado de trabajo necesita más gente con conocimientos y alto nivel para sostener una economía en expansión basada en el conocimiento" .

   Es pues el momento de un compromiso muy especial con la Universidad y la Investigación. En diez o quince años tenemos que triplicar el número de científicos y tecnólogos vascos si queremos estar a la altura de los países de vanguardia.

   No puedo terminar esta referencia al trascendental capítulo de la educación sin una alusión al euskara, cuya pervivencia ha quedado encomendada a la responsabilidad de estas generaciones. Generalizar su conocimiento de manera que enriquezca el patrimonio individual de los vascos y sirva de nexo de unión en una sociedad compleja y plural debe ser un objetivo irrenunciable. Preservar la diversidad es contribuir a un progreso racional. Nuestra lengua propia es parte de esa diversidad cultural cuya pérdida nos empobrecería a todos.

III Milenio, ¡Un buen lugar para vivir!

   No tendría mucho sentido que pusiéramos todos los medios para ser un país competitivo, capaz de ponerse en vanguardia del progreso económico, de la innovación y la creatividad, si al mismo tiempo nos despreocupáramos de garantizarnos un entorno habitable. Y si es de justicia que yo exprese aquí mi reconocimiento a nuestro Consejero de Educación, Universidades e Investigación, Inaxio Oliveri, y su equipo por haber sabido impulsar cambios importantes en esa su área de responsabilidad teniendo como norte la trascendencia que la formación reviste para nuestro futuro, justo es subrayar aquí también la labor de nuestro Consejero Patxi Ormazabal y su equipo tanto al sacar adelante proyectos legislativos básicos en el campo medioambiental y de ordenación del territorio, como al abordar la construcción de infraestructuras medioambientales que, en algunos casos, no sólo posibilitan en el futuro un desarrollo económico y social equilibrado, sino que pretenden renovar los entornos urbanos que han padecido el caótico desarrollismo de los años 60. Es igualmente reseñable el desarrollo de una planificación en materia de vivienda, el llamado Plan Etxebide, que además de impulsar de forma significativa la oferta de viviendas adecuadas a las posibilidades económicas de los ciudadanos, ha establecido, por ejemplo, políticas de alquiler para los segmentos de población que no cuentan con ingresos suficientes para acceder a la vivienda social y ha tratado de optimizar la disponibilidad del parque de viviendas existentes mediante ayudas a la rehabilitación y el apoyo a las transmisiones de viviendas usadas, por citar algunas líneas concretas de actuación en esta materia.

   Las Directrices de Ordenación del Territorio que el equipo de Ormazabal ha sacado adelante contienen los elementos de planificación que nos conducen a lograr en el futuro tres objetivos esenciales:

          -El equilibrio y la cohesión entre las diversas zonas de nuestra Comunidad.

          -El reconocimiento de las peculiaridades de las áreas urbanas y de las rurales de nuestro País.

          -Nuestra integración armónica en el entramado europeo.

   Es, en definitiva, un proyecto de futuro, un guión de trabajo para lograr la sostenibilidad del territorio en términos ambientales, sociales y económicos, que encuentra su complemento en la Ley de Protección del Medio Ambiente, también materializado en esta legislatura, y que incorpora una decidida apuesta por los instrumentos preventivos frente a los correctores y exige un claro compromiso a los agentes sociales, económicos y a los poderes públicos para proteger nuestro entorno natural.

   Allá donde EA ha ejercido responsabilidades de gobierno, pues, hemos acreditado con actuaciones concretas y no con mera retórica u operaciones de imagen y propaganda nuestra preocupación y compromiso con estos retos trascendentales cara al futuro. Evidentemente queda mucho por hacer. Por ejemplo, serán necesarios los recursos indispensables y voluntad política decidida para atender a colectivos que en estos momentos aún no tienen posibilidades de acceder a una vivienda digna, derecho elemental y asignatura pendiente de una sociedad que deberá esforzarse en jerarquizar las prioridades en la utilización de sus recursos, en opinión de EA, con una mayor atención a los colectivos más necesitados.

 

Solidaridad y cohesión social. Reparto de trabajo

En este mundo competitivo, cuyas referencias inexorables parecen ser exclusivamente las leyes del mercado y los criterios economicistas de ellas derivadas, los desequilibrios y sectores de marginación surgen inexorablemente si el poder político no actúa de forma decidida para corregirlos. El proceso de Unión Europea seguramente es uno de los ejemplos más claros de este fenómeno, tanto por la prevalencia casi exclusiva de los criterios economicistas y de mercado, como por la ausencia de un verdadero poder político y un control democrático sobre el existente capaz de corregir los tremendos y crecientes desequilibrios territoriales que se vienen generando, así como las consecuencias humanas que de ellos derivan, en forma de dumping social y bolsas de pobreza impropias de un espacio desarrollado como el europeo.

Un partido con vocación de Gobierno como Eusko Alkartasuna aspira a llevar la impronta de sus ideas a áreas sensibles como las que antes he citado y sobre las que queremos discutir y sacar conclusiones, repito una vez más, con gentes comprometidas con nuestro proyecto, pero también con otras que pueden ayudarnos desde cualquier sector de la sociedad y que comparten idénticas preocupaciones.

Queremos reflexionar y hacer propuestas para rendir la atención que merecen, más que nadie, nuestros mayores, los integrantes de la tercera y cuarta edad. La situación de la juventud, el papel de la mujer. Nos importa, cómo no, la sanidad o la lucha eficaz contra plagas específicas como la droga. Pero reservando a ese proceso que hoy iniciamos el tratamiento riguroso de todos estos capítulos, me permito subrayar aquí, precisamente al final de esta intervención para enfatizar nuestra especial preocupación, el problema apremiante, angustioso, con el que sin más dilaciones, tenemos que enfrentarnos de manera valiente e imaginativa en el umbral del III Milenio: el nivel de paro insoportable que aqueja a nuestra sociedad. Aceptar un paro estructural por encima del 20%, con cotas insultantes para la juventud que se acercan al 50%, significaría una ausencia total de solidaridad y sensibilidad social. Y no hay que engañarse: el recurso tradicional de confiar al crecimiento económico el remedio de tal situación resulta ya absolutamente insuficiente. Las tasas de crecimiento hoy previsibles ya no alcanzarán los niveles del pasado. Cotas de aumento en torno al 3% sólo pueden determinar algún punto de alivio en un paro estructural cuyos niveles, además de ser los más altos de nuestro entorno triplicando los de los países de la OCDE, resultan impresentables en una fase de bonanza económica como la que vivimos.

Por eso, el reparto del trabajo existente constituye el gran reto imaginativo del presente y, sin duda, uno de los capítulos más importantes de cuantos habremos de examinar en este proceso que hoy arranca.

La paz en el III Milenio

Antes de terminar quiero reafirmar la apuesta decidida de EA por la paz y la reconciliación en nuestro Pueblo a través de las vías del diálogo.

Se está diciendo estos días sin verdad que los partidos que nos sentamos recientemente a la Mesa de Ajuria Enea decidimos retrasar la discusión de un Plan de Paz hasta después de las elecciones, como si una prórroga de los sufrimientos pudiera adoptarse con la misma alegría que una contienda deportiva o la reforma de una reglamento.

Quiero dejar muy claro que ni tal prórroga fue aprobada por EA, ni quien os habla consideró de recibo que una minoría bloquease la consideración de un plan de paz con todas sus limitaciones y difíciles equilibrios, que también a nosotros nos exigían renunciaciones como las antes citadas.

 

 

 

EA no se considera comprometido por ningún bloque o plataforma que detenga la exploración de los caminos de la paz y actuará según sus honestas convicciones antes y después de las elecciones, tratando de humanizar siempre el conflicto, impulsando cualquier oportunidad de diálogo responsable y poniendo todos los medios a su alcance para que no se produzca un solo atropello más de los derechos humanos.

Rechazamos con toda energía tales atropellos y, desde luego, la estrategia violenta de ETA. Pero expresamos también nuestra absoluta disconformidad con la apuesta cerrada del Gobierno Español por las vías puramente policiales y su política de dureza llevada incluso a terrenos como el de la política penitenciaria, contraviniendo así las recomendaciones de la propia ley. Denunciamos, así mismo, la asfixiante propaganda con que nos invade este Gobierno abusando de forma escandalosa de los medios públicos de comunicación, denuncia que ya formulamos tiempo atrás de forma contundente, en medio de fuertes reproches por la alusión puramente retórica que yo hice a un personaje siniestro de la historia, pero denuncia que hoy es secundada por casi todos los partidos tan pronto como las filtraciones y manipulaciones informativas del Gobierno han comenzado a molestarles más directamente.

En nuestro proyecto Euskal Herria en el III Milenio, la búsqueda de la paz seguirá ocupando un espacio prioritario. En nuestras mesas de trabajo tendrán cabida cuantos compartan esa búsqueda con rigor y consecuencia. Porque el III Milenio, Euskadi lo tiene que inaugurar en paz.

 

 

Euskadi. 1998

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